Cuando una persona ingresa a la licenciatura de Ciencia Política en la UAM-I, es probable que no tenga noción amplia sobre cómo es el mundo de la politología y lo importante que es saber inglés para su vida académica y profesional. O quizá sí. Con base en mi experiencia, muchos no estaban lo suficientemente conscientes sobre lo que una vida académica implicaba; rigor, disciplina y constancia, pero esos temas son desarrollados más adelante.

En primera instancia, es importante reconocer que todos (o al menos esa es la idea) los que tenemos el privilegio (porque lo es) de ir a la universidad es porque queremos un título. Una hoja de papel que avala nuestros conocimientos en cierta área de estudios y que es muy importante a la hora de pedir trabajo.
Pero para poder tener esa hojita, es importante cumplir ciertos requisitos.

El primero de ellos (y al que la mayoría de los alumnos le presta más atención) es tener los créditos completos. El plan de estudios de Ci Pol no contempla el inglés como una materia obligatoria. De hecho, el nivel de idioma que piden para titularse -al menos en Ciencia Política- es muy básico -eso si aún no entra en vigor el nuevo plan de estudios, que por cierto no es adecuado a las necesidades de la comunidad estudiantil. Y antes de implementar un nuevo plan de estudios, la universidad debe instrumentar cursos sobre perspectiva de género para su plantilla docente y estudiantil, esto con la finalidad de que los profesores no utilicen su autoridad para intimidar al alumnado con comentarios alusivos al acoso y perversión (situación que ha mermado directamente la vida académica de muchas alumnas y alumnos, ya que prefieren desertar escolarmente, antes de denunciar; esto al saber del nivel de impunidad que rige al sistema). También, que la plantilla docente circunscriba su actuación a la tarea pedagógica, al proceso enseñanza-aprendizaje, lo que realmente está dentro del temario de la materia, que al momento de dar clases dejen a un lado sus ideas y posicionamientos machistas, misóginos y de derecha.

Y a pesar de que no se exige demasiado conocimiento del idioma en la carrera, muchos futuros politólogos (los que tienen la oportunidad de poder cumplir con el 100% de los créditos y su servicio social) no logran titularse debido a que no cuentan con él. Con base en lo que he conocido y sabido a través de mis colegas, piensan que el inglés es algo que puede comprenderse y aprenderse muy fácil y rápido y que no es tan necesario para la carrera. Ellos no podían estar más equivocados.

Si bien es cierto que el inglés es “un tanto parecido” a algunas estructuras del español y que usa el mismo alfabeto que él (a diferencia del ruso o chino, que utiliza símbolos completamente ajenos a lo que conocemos), los sonidos, los patrones en las palabras e incluso la forma en la que se expresan las ideas, son un tanto distantes a las del español.

Hay algo que amo del español y que muchas personas también aman: el cómo se expresan ideas y sentimientos que a veces no puedes decir en otro idioma -en este caso, en inglés-, y no por la falta de conocimiento en ello, sino porque la manera de manifestar eso es única del idioma. De igual manera, el español tiene palabras que se pueden emplear en diferentes situaciones y su significado cambia, todo depende del contexto y la entonación.

Pero, así como hay cosas muy únicas que amo del idioma, también hay cosas que odio y no son correctas, como la universalización del masculino, eso invisibiliza a las mujeres y cuando las feministas reclamamos y reivindicamos términos, el mundo hispanohablante se vuelve loco y nos tacha de irreverentes e ilógicas.

Bajo este tenor, lo extenso del español nos hace un poco más “sencillo” el aprender inglés. En español, la forma de los verbos para cada sujeto cambia, en inglés solamente se modifica para tercera persona (en presente simple). Y nada que decir sobre pasado simple, porque la forma del verbo es exactamente la misma para todos los pronombres personales.

Empero, eso no quiere decir que con eso es más que suficiente para saber ese idioma. Si bien es cierto, y como se ha planteado líneas más arriba, el inglés tiene cierto grado de “facilidad”, pero no quiere decir que porque sepas conjugar verbos con los pronombres personales ya tienes su dominio total.

El inglés, como cualquier otro lenguaje, es complejo y tiene historia, la cual da pauta para seguir aprendiendo y conociendo de él. El lenguaje es de quien lo habla, eso es lo que les da aún más dificultad a ellos. 

La recurrencia del uso de vocablos propicia que la comisión académica de la RAE valore la pertinencia para agregar o eliminar palabras al lenguaje, tal como se hizo en 2019, cuando se eliminaron del lenguaje alrededor de 100 palabras porque ya no se usaban como: enseñorearse, bajotraer, titilante, etc, pero se agregaron otras como: viral, selfie, sororidad, etc. 

Retomando lo que mencioné al inicio, muchos colegas de Ciencia Política no consideran tan relevante aprender inglés. Lo primero que salta a la vista cuando dicen eso es que definitivamente no obtendrán el título; no hay manera de tener ese papel si no se tiene el otro papel que avale tu conocimiento del idioma. Lo segundo, se tendría que analizar los motivos y las causas que los llevan a concluir eso.

¿Es acaso que no tienen el interés, el tiempo, la habilidad o los recursos? Si  bien es cierto que aprender un idioma es complicado, considero que la habilidad no podría ser un factor preponderante en este caso -menos si los compañeros de Ci Pol tomaron clases con Josefina Maldonado, Antonella Atilli o algún profesor pesado de la carrera- pero sí lo son los recursos, que engloban todo lo demás. Si un alumno no asiste a clases bien alimentado o descansado -porque vive del otro lado de la ciudad- o no tiene el tiempo para ir cuatro horas los viernes o llegar dos horas antes entre semana para tomar inglés, se debe a que los recursos no son suficientes para ellos. Precisamente el ir a la universidad es un privilegio. Y ni se diga terminarla. En efecto, es una parte de la vida académica que conlleva más rigor, disciplina y constancia pero también esfuerzos (y no de los buenos), decepciones y carencias. No se debe romantizar la vida universitaria en ningún aspecto, al final del día tener un título es un privilegio al que pocos pueden acceder.

Pero para aquellos pocos que logran terminar y que tienen en cuenta que el inglés es un idioma importante para la vida laboral debido a la globalización, deben tener en claro que, bajo este contexto de privilegio, es una buena inversión el saber inglés. 

No obstante, el ser politólogo y saber inglés no te garantiza un trabajo. También depende de si tu competidor tiene una red de contactos que puedan ayudarlo a entrar a trabajar, a diferencia de ti que sólo tienes esas armas. Siguiendo la misma línea, un título no te garantiza conocimiento; son más importantes las habilidades y la capacidad de razonar y saber discernir entre qué es lo correcto y qué no.

En conclusión, si tienes el privilegio de estudiar y aprender inglés, no lo desperdicies porque te va a servir en tu vida laboral, y tal vez hasta en tu vida privada y en las metas que tengas. Y si estudias o estudiaste Ciencia Política y quieres leer algunas obras de autores en su idioma original (inglés), podrás hacerlo.

En Penfield Institute ponemos a tu disposición el ambiente idóneo para que aprendas inglés y así puedas aprovechar tus estudios al máximo. Con nuestro comprobado sistema de enseñanza lograrás el poder usar el idioma tanto en tu vida escolar como en tu vida profesional. No dejes pasar más oportunidades y asegura mayores logros a futuro.